El emprendimiento empresarial, menos corporativo y más colaborativo

El emprendimiento empresarial, menos corporativo y más colaborativo

El emprendimiento corporativo no es una regla nueva que se debe implementar en las empresas porque esa sea la tendencia. No, el éxito del emprendimiento corporativo en realidad es el resultado de un proceso humanizador de las empresas, un asunto de aceptación de que no se las saben todas y de que la era de mantenerse cerradas para el mundo ya pasó. ¡Es hora de colaborar! 

 

Jeffry Timmons planteó un modelo de emprendimiento en el cual se deben balancear tres aspectos: oportunidad, recursos disponibles y equipo humano. Sin embargo, casi ninguna organización por grande y perfecta que parezca, se da lujo de tener estos tres factores interactuando de manera sinérgica.    

 

Es cierto que hay empresas que han logrado innovar y emprender desde adentro gracias a empleados (intraemprendedores) como los creadores del Post-it, esos papelitos de colores que son material obligado de cualquier oficina, departamento o área de innovación de una organización.

 

Su historia es la de dos empleados de 3M, uno curioso con espíritu creativo y otro talentoso un poco más emprendedor, quienes lograron crear y posicionar en el mercado algo que, en un principio parecía un pegamento inútil con poca adhesión. (Historia completa en https://manuelvieda.com/blog/la-historia-detras-de-los-post-it/

 

3M contaba con todos los recursos incluyendo los dos empleados que lograron la hazaña pero el proceso tardó más de 6 años desde el descubrimiento del pegamento hasta encontrar su verdadera utilidad. Actualmente las compañías no pueden perder tanto tiempo desarrollando un producto porque el consumidor es más exigente y aquello que una empresa tradicional no le da, lo encontrará en pequeños emprendedores o startups quienes no temen a arriesgarse rápidamente con nuevas formas de hacer las cosas. 

 

Por lo tanto, se puede decir que el modelo de emprendimiento con emprendedores empleados es brillante, pero quedarse emprendiendo a puerta cerrada no sólo es más lento sino que también trae riesgos como: -Seguir bajo la mentalidad tradicional de defender y expandir los negocios en lugar de empezar nuevos. – Aumentar la incertidumbre provocada por el intraemprendimiento, pues no todas las compañías están dispuestas a pagar ese costo de inversión.  – Desenfocar al empleado intraemprendedor pues este tiene que aprender nuevas competencias, buscar la aprobación de inversionistas internos para sus ideas, ser resiliente y a su vez continuar con sus actividades de trabajo normales.

 

En consecuencia tal vez no sea suficiente con un ecosistema innovador y emprendedor dentro de la corporación y el secreto podría estar en ampliar la formula y no quedarse sólo con  intraemprendedores, abriéndole las puertas a startups o emprendedores externos. Es cierto, esta ecuación no es fácil de aplicar, pero una vez que se encuentra la manera de hacerlo las posibilidades de éxito son mayores y sobre todo más rápidas. 

 

Un ejemplo exitoso en la aplicación de esta receta es Cisco. La compañía exploró el mundo de las startups que estaban comercializando nuevos productos y servicios. Algunas de ellas, inclusive, habían sido fundadas por profesionales veteranos de AT&T, Nortel y Lucent (su competencia directa), quienes se llevaron las ideas con las que habían trabajado en estas compañías e intentaron crear sus propias empresas a partir de los mismos conceptos.

 

Cisco invirtió en alguna de ellas, otras veces se limitó a colaborar y en más de una ocasión terminó adquiriendo alguna. De este modo igualó en I+D (investigación y desarrollo) a la que tal vez fuera la organización con la investigación industrial más avanzada del mundo (Lucent) ,y sin apenas invertir en investigación interna.

 

Ojo no estamos diciendo que Lucent no innovaba, de hecho si lo hacía pero de una manera muy conservadora, muy corporativa (todo a puerta cerrada). Destinaba grandes recursos en su departamento de investigación y desarrollo para dar con descubrimientos fundamentales que harían posible las siguientes generaciones de productos y servicios.

 

Vemos entonces como las compañías en ocasiones por temor, orgullo o incluso ignorancia prefieren extender sus esfuerzos tratando de reinventar la rueda en vez de utilizar conocimientos ya disponibles pero ajenos.

 

Para evitar esta ceguera y gestar un ecosistema innovador hay que empezar por recordar que las compañías están llenas de personas ingeniosas pero que fuera de ellas también hay talento.

 

La colaboración es clave para la innovación, por lo tanto, el emprendimiento empresarial debe ser menos corporativo (conservador) y más colaborativo; una suma de esfuerzos donde se comparten riesgos y logros con terceros más livianos y veloces como las startups y los emprendedores, tal como lo hacen Cisco, IBM, Intel, Phillips, Unilever y Procter & Gamble

 

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