Covid-19: un respiro a la empatía.

Covid-19: un respiro a la empatía.

A través de la historia, el planeta y la gente que lo ha habitado, ha presenciado diferentes hitos históricos que han marcado el rumbo de la humanidad. En esta ocasión y luego de los numerosos desarrollos que hemos presenciado y las generaciones que han pasado, las circunstancias nos han obligado a enfrentar otro hito histórico: El Covid-19.

Y bueno, ¿por qué esta situación es un respiro a la empatía? En este momento, la prioridad aparte de ser el bienestar y la salud de los ciudadanos, es sostener la economía o evitar que se desplome en su totalidad, pero no se debe dejar de lado la siguiente reflexión:

La respuesta a la pregunta de por qué es un caso de empatía, la podemos visualizar desde los frentes de la sostenibilidad: ambiental, económica y social, pero esta vez agregando el componente tecnológico.

Si bien hemos presenciado cómo la naturaleza recupera su territorio, cómo hemos encontrado el valor de estar en casa, de colocarnos en los zapatos del otro, de cómo somos solidarios con el sector de la informalidad y sobretodo, la vulnerabilidad a la que estamos expuestos como emprendedores o independientes, dado que no estábamos preparados para una situación como esta, el Covid-19 es el mejor momento para innovar, para cambiar y replantear los modelos de negocios tradicionales.

Como es notorio, la economía es la rama más delicada de la sostenibilidad, pues a todos nos ha tocado las consecuencias monetarias de la cuarentena, sin embargo, más adelante todos los sectores económicos van a hacer frente a dos retos bastante interesantes: seguir con el emprendimiento tradicional, es decir, controlar proyecciones financieras, cumplir metas de ventas, re invertir, o empezar un proceso de innovación completamente disruptivo dentro de su modelo de negocio.

Aunque existen en la actualidad empresas que están teniendo en cuenta la velocidad en la que el mundo se mueve, que empiezan a incluir temas de innovación, transformación digital y sostenibilidad; lo hacen en áreas transversales a sus funciones y no directamente en su ADN. Esto, aunque no deja de ser un gran paso en temas de transformación, es reinventarse, pero hay que hacerlo bien, y es aquí donde entra el componente tecnológico.

Hace unos días escuchaba en un en vivo de YouTube, una conferencia sobre transformación digital, y los diversos mitos que existen en torno al cambio que deben enfrentar todos aquellos emprendimientos tradicionales o nuevos. Para los tradicionales, el primer paso es volver a algo esencial: enseñar a los colaboradores sobre lo que está pasando con su negocio, tener sentido de pertenencia y empezar a desarrollar en ellos habilidades, entender las tendencias, la tecnología ya existente y cómo se pueden optimizar procesos desde los nuevos conocimientos. Este, aparte de ser el primer paso a tomar se debe complementar con los aprendizajes obtenidos durante tiempos de crisis, con una nueva consciencia de cómo estamos consumiendo los recursos, con un estudio profundo de la cadena de valor y cómo agregarle procesos más sostenibles, que nos dé la oportunidad de una nueva economía, con nuevos procesos amigables con un planeta que pide un respiro y cuidando los valores humanos.

Hace unos días un amigo expresó su opinión en redes sociales sobre la situación desde una perspectiva espiritual, la palabra asociada al virus está relacionada con los conceptos de cambio y evolución. Sin embargo, en este espacio, no pretendo ser idealista con los cambios que planteo desde la innovación, de hecho en un mundo perfecto, sería muy difícil de llevarlo a cabo como se propone, pero lo interesante es que desde la crisis y estando en casa, es el momento de adaptarlo a la situación de cada empresa, ¿cómo? Estudiando nuevas metodologías, apalancándonos de la innovación que ya existe, investigando sobre cómo aplicar las tendencias y las herramientas digitales, pero sobretodo siendo empáticos, no solo con las personas sino con el planeta, sin olvidar que como ahora, estamos dando lo mejor de cada uno de nosotros.

Redactado por Maria Esther Castelli Carvajal para el Blog Bajo la Manga

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